Antes de hablar de comida, me gustaría dar algún apunte del barrio donde se sitúa el restaurante del que hablaremos hoy: Chueca.

Aunque tradicionalmente se le conoce como el barrio de Chueca realmente no lo es ya que no tiene la condición administrativa de barrio. Debe su nombre a la Plaza y metro de Chueca que hacen honor al compositor Federico Chueca y, desde hace años compite con Malasaña por ser la zona más alternativa de Madrid.

Un poco de historia

Pocos saben que este barrio, antes de convertirse en el referente internacional de sociedad abierta y respeto por el colectivo LGTB (mención aparte para la famosa fiesta del Orgullo Gay), fue un barrio marginal donde los problemas de drogas competían nuevamente con el vecino Malasaña. Hoy todo esto ha quedado atrás lo que me hace sentir un especial ORGULLO 😉.

Oribu

Y ahora sí, os voy a hablar de un local diferente que me tiene enamorado desde el primer día que pisé: Oribu cuyo significado es oliva en japonés.

Está situado en la Plaza del Rey de Chueca y lo primero que destaca es por ser un espacio multidisciplinar donde disfrutar de su comida, copas y coctelería en distintas zonas.

Combina un marcado carácter elegante con maderas en las mesas y cuero con toques industriales como sus lámparas colgantes lo que deja adivinar la personalidad que se refleja en los platos.

 Atención spoilers!!!!!

¿Sabéis como acabará la visita verdad? Con la satisfacción de haber probado una comida espectacular fruto de la fusión de varias culturas asiáticas (japonesa, surasiática y china) con productos de la tierra y toques contemporáneos.

Oribu Style

Comenzamos con dos joyas donde se puede apreciar la cocina de Oribu en toda su plenitud: Dim Sum de Rabo de toro, reducción de Porto y crema dulce de zanahoria simplemente brutal. Como si de un cuadro se tratase, suave y equilibrado en la boca te deja un sabor para el recuerdo.

En segundo lugar Dim Sum de ternera lechal y puerro, caldo de Phó (aromática sopa vietnamita elaborada a base de carne de res) y guarniciones Viet. 

Un poco de rock

Llega el momento de un plato brutal, el AK-47: Maki de Atún rojo con pepino holandés, Sriracha mayo, tobiko y soja dulce. Un 10 en presentación y un 10 en sabor.

Para rebajar la tensión del plato anterior probamos una opción ligera y deliciosa: curry thai rojo de langostinos tigre con leche de coco y verduritas al fuego de wok.

 Otro plato atrevido, con sabor y contundencia: arroz wok Bibimbap, pato crujiente, huevo frito y brava koreana…en Oribu dicen “Indeed a hot temptation!!!!!

Seguimos con el rock and roll y nos dejan en la mesa una original “HamburgerBao” de rabo de toro, cebolla caramelizada y porto de teriyaki casero J y un jamoncito de pato confitado y su piel crujiente, Crêpes chinos y Hoisin melosa. Una vuelta al tradicional pato pekín que nos encantó.

Fin de fiesta

Aún teníamos fuerza para dos postres: “Falsa” Tarta de Queso Matcha, confitura de frutos rojos y galleta y su The “Fucking” Chocolate. Ninguno de los dos necesitan descripción, las fotos hablan por sí solas.

La cocina de Oribu combina a la perfección el estilo asiático con productos de la tierra. Junto con un estilo personal hace de esta visita una experiencia TOP!!!!!!

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COCINA

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BODEGA

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SERVICIO

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LOCAL