Si consultamos la palabra raro en la RAE podemos encontrar las siguientes definiciones: Extraordinario, escaso en su clase, sobresaliente o excelente en su línea, extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse

Pues bien, hoy quiero hablaros de una joya de la comida creativa madrileña: Raro Rare que encaja a la perfección con las anteriores definiciones.

Antes de continuar os aviso que la lectura de este artículo puede crear adicción  🙂 

Tribunal

Los que me leéis habitualmente conocéis mi obsesión por este barrio. Pues bien, Raro Rare se sitúa en la Calle Barceló, nuevamente el barrio de Malasaña (metro Tribunal), frente a la Fuente de la Fama (situada originariamente en la Plaza de Antón Martín) a orillas de una plaza que me ha visto jugar al fútbol en los 80 y mis primeras salidas nocturnas en los 90´s por lo que no podía dejar pasar la oportunidad de probar un nuevo restaurante en esta zona.

Galletas Fontaneda

De la mano de los creadores de La Galleta y El perro y La Galleta nos encontramos con un exquisito restaurante donde la cocina raw (comida cruda) brilla con luz propia. Quien nos iba a decir que después de disfrutar de las geniales galletas Fontaneda durante nuestra niñez, Carlos Moreno Fontaneda (de los Fontaneda de toda la vida 🙂 ) nos daría la posibilidad de divertirnos nuevamente con la comida como vehículo.

Decoración vintage

El gusto que se imprime a la decoración de Raro Rare camina entre lo rústico y vintage. Las paredes están decoradas con objetos “raros” del tío del propio Carlos y todo el local tiene un aire retro desde las mesas al cubierto complementado a la perfección por un toque de naturaleza en la entrada del local.

Comida raw

Dos aspectos destacan en Raro Rare: el concepto raw (crudo) que lidera la carta y el excelente producto que puedes encontrar en la misma.

Comenzamos nuestra visita con un aperitivo cortesía de la casa que nos hacía intuir la aventura en forma de comida que estábamos a punto de emprender: un suave queso crema con pasas y aceite de trufa. 

Continuamos nuestra gastroaventura y, dejándonos aconsejar por el personal de Raro Rare, pedimos una Tornegra: tortilla de patata con chipirones, tinta de calamar y mayonesa de rocoto. De la mano de una original presentación, se trata de un plato que nada tiene que envidiar al concepto tradicional de tortilla, cremosa en la boca y con un toque de calamar que la hace única. Simplemente espectacular…

No podíamos irnos sin probar el marcado estilo raw de la carta de Raro Rare así que pedimos un Stika: Steak tartar con chips de patata morada y mayonesa de huevo frito… !Platazo! Con un punto picante y textura suave en boca.

Pero aún quedaba lo mejor… Usuzukuri de lubina con aceite de trufa, sofrito de hinojo y huevas de arenque. Este plato nos dejó con la sensación de haber descubierto un nuevo mundo en forma de comida. Mezcla de contrastes: contundencia en sabor y ligero en el estómago.

Como última parada de nuestra gastroaventura pedimos la Tarta de queso estilo “Panna Cotta” con galleta (por supuesto!) y melocotón en almíbar.

En mi búsqueda del blanco perfecto pedimos un Otazu vino 100% Chardonnay, fruta en nariz con volumen en boca y final fresco que justifican los numerosos premios que este vino ha recibido.

Un local “muy” Malasaña con una comida muy muy especial.

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COCINA

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BODEGA

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SERVICIO

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LOCAL